martes, 18 de agosto de 2015

SOMBRAS DEL PUENTE JAIME


 
En las calles de Valparaíso
la nostalgia
pareciera ser un templo abandonado
de sombras intentando poner
en escena las obras
del pasado.  La muchedumbre
rueda sobre el pavimento,
ciega, sorda al quehacer de antaño.
Si alguien alguna vez cruzó
el puente Jaime, nadie lo sabe.
¿Quién recuerda las manos
elevando los pasos sobre el estero?
En el temporal de ayer,
entre el agua precipitando,
se oyó la voz de un pescador
surgiendo desde la caleta de los changos.
Si alguien la oyó, no lo dijo,
sólo la quieta ave desde su atalaya
volvió la cabeza, asombrada. 

La noche descansa solitaria
tendida en el pétreo lecho
de la Avenida Francia.
Un triste torero intenta abrir
El portón toril, pero como
la memoria del puerto,
desde la oscura boca
no emergió nada. 

 

Carlos Eduardo Saa
Taller Madero
Valparaíso.

miércoles, 26 de marzo de 2014

SOL Y LUNA.


 
 
 
Patricia Montoya Olivares
 

El brillo resplandeciente
reflejando la luz de toda la ciudad
acompañada de sus pequeñas amigas
circundando el tercer planeta vivo
bella noche que has preparado.
 

Fuerte y caluroso como nunca,
energías solares mágicas y misteriosas
Cuántas partículas incluyen en el aire
color que refleja todo el universo
su magnitud galáctica en una presencia
Brindo por todas las esferas luminosas.
 

Juntos compañeros del universo,
juntos cantan de día o de noche
juntos se turnan para el equilibrio terrenal
juntos comparten el celeste amor
desde el alfa de las esencias, un principio.




 

miércoles, 19 de marzo de 2014

ENTONCES

 
Francisca Avaria
 
Cuando el sol en grito desgarrado
su cuerpo congelado palpe
ya sin cordura y en sombras sumergido
cuando el sendero nos cierre el paso.
 

Y las flores en inútiles esfuerzos
no logren mostrarnos sus colores
ni en dulces aromas nos sumerjan
entonces sabremos los humanos
que llegó el fatídico momento.
 

Cuando las estrellas ya no pinten
con brillo de plata sus pestañas
y la luna baje a la tierra en pos
de la ausente frescura de las aguas
que apaguen las llamas que la envuelven.
 

Cuando cada grano de angustiada tierra
no reconozca a los hijos de su vientre
y candente nos llague las pisadas
con el fuego que emana de su cuerpo.
 

Cuando los otrora océanos azules
se tiñan de rojizos reflejos
entonces sabremos que el hombre
logró su propósito inconsciente
de destruir el todo y destruirse .




MADERA DEL POEMA.

Personajes:
      el sol
      el sendero
      las flores
      los humanos
      las estrellas
      la luna
      las semillas
      los océanos

Acciones de los personajes:
      Un grito desgarrado
      Inútiles esfuerzos
      Pinten sus pestañas
      No reconozca a sus hijos
      Destruir el todo y destruirse

Figuras literarias:
      Anáfora “cuando...”
      Personificación “el sol en grito desgarrado”
      Derivación “destruir el todo y destruirse”

Entonces:
      Adverbio, en tal tiempo u ocasión. “entonces sabremos los humanos que llegó el fatídico momento”
      Conjunción ilativa, en tal caso, siendo así. “entonces sabremos que el hombre logró su propósito inconsciente”

Estructura:
      Poema en cinco estrofas (cuarteto, quinteto, quinteto, cuarteto, quinteto)
      Verso libre
      Rima asonante

“Entonces” es un poema de carácter profético en que el hablante, utilizando una lógica poética, expone la condición futura de un mundo que se destruye por causa de la irresponsable acción humana.

 

martes, 11 de marzo de 2014

DE MI NUEVO NIÑO



Carlos Eduardo Saa

 

Sonríe el niño nacido
desde mi nuevo sueño
Espiga al viento sus cabellos,
flor de aromo su mirada
fruto de higuera su fragancia
canto del río su palabra
Niño leve sobre mis sienes
lleva rosales y nísperos
en obsequio a mi ventana
siempre abierta a la nueva esperanza
Sin lágrimas sepultó al dolor
y le cubrió con pétalos de rocío
extraídos a la celeste montaña
donde moran el ruiseñor y la alondra
 
Canta niño mi niño y las aves se callan
No hay voz ni trino que lo igualara
Paseamos por las vegas y mares
sin temor a lluvias ni tormentas
Segura como roca es nuestra nave
que nos conduce hacia lares
de amor comprensión y felicidades.
 
Tengo un niño nuevo. A él debo
la vida y no hay quien se le compare
Yo soy el hijo yo soy el padre
ambos vamos hacia emociones
nuevas y ya no habrá quien nos separe.

 

martes, 4 de marzo de 2014

EL OTRO LÁZARO



 
San Juan 11:38-44

Darío Valdebenito

 

Algún día lograré ser yo, el auténtico
El que Dios puso en esta vida,
No el de ahora, el falso mezclado entre
los verdaderos,
No el subyugado por esta sociedad asfixiante y egoísta,
No el eterno comprador de cosas
Sino el original siervo del corazón
El verdadero guía de la causa celestial
Un primitivo hacedor de voluntades.
Sólo que ahora chocan los pensamientos,
Unos comprometidos con la misericordia
y los otros empadronados
con el ego ficticio
del poder y la fantasía.
Todo es anormal en este legendario laberinto
usurpado por falsas redenciones.
Sociedades atiborradas
con ideas condicionadas a un poder de pocos
para consumo de muchos
Salmos modernos
envueltos en falsos testimonios
como la injusticia, la corrupción,
la delincuencia, drogadicción,
vacíos de leyes que nunca se llenan,
deshumanización, individualismo, discriminación.
En fin tantas falacias impresas
que contaminan a un mundo desorientado con artificios poderes.
Pues bien, nada es claro aún en el ocaso,
cuando ya las fuerzas te abandonan, cuando ya la corriente
se empecina en llevarte y absorberte.
Cuando todo el pensamiento
se te esfuma tanto en la alborada
como en el crepúsculo.
Pero es aquí donde debes ser fuerte y levantarte airoso
como el otro Lázaro
para que Dios te vuelva a repetir:
“¡Levántate y sígueme!”
 
 
 
 

martes, 8 de octubre de 2013

NOSTALGIAS DE LA PAMPA, CARLOS EDUARDO SAA.



CANÍCULA

Recuerdo las tardes en la pampa
Con el sol rabiando en el cielo
Sin nubes, vidrio azulado
Sobre nuestras cabezas nortinas.
El lago engañador tendía un horizonte
Temblando en la distancia,
Sugiriendo frescura y templanza
Donde esas cosas no había.
La tarde se vaciaba de almas,
Las camas recogían los cuerpos
Aturdidos por la infernal calor.
Yo miraba desde la escala
De entrada a mi casa
Como las aves escondían sus plumas,
Los alacranes huían a sus cuevas,
Ni las lagartijas se exponían a la canícula.
En la altura, como un punto negro,
Un cóndor desafiaba el infierno
Volando en círculos, quietas las alas,
Sabedor que en alguna parte
Moriría un ternero, un ave,
Incinerados sobre la pampa.
Cierro hoy los ojos y me veo niño
Intentando comprender la historia
Del desierto, el por qué tanta muerte
Donde hay escasa vida.
Rememorando esas horas entiendo
Que encogido de nostalgia
Mi cuerpo no descansará bajo esa tierra,
Que la muerte en estos lares me espera.

 

SUEÑOS SIN DESTINO
 
Soledad, la moza más linda
De la aldea sueña con un forastero
Que la rescate de ese pequeño infierno
Y la lleve donde la vida tiene risas,
Bailes, riquezas y locuras desconocidas.
Pero va viendo como la piel se aja
Igual que el cuero de los tamboriles
Que en la fiesta religiosa tiemblan
Percutidos por las manos de los muchachones.
Mira a su madre y a su abuela,
Encogidas como fruta seca
En el rincón cercano al fuego,
Apagados los ojos, los cuerpos
Olvidados del deseo.
La tristeza le adormece el alma,
Las manos buscan un pañuelo
Que por la mejillas corren
Lágrimas de negro desconsuelo.
Sabe que nada pasará,
que no habrá dulce destierro,
que morirá  gimiendo su tormento
En los solitarios cementerios pampinos.
Mas no cierra la esperanza,
Mira hacia las quietas nubes
Y vuele a abrir la puerta  a sus sueños.






NOSTALGIA, AMIGO

Nostalgia, amigo, de mis tierras
Pampinas, de la arena, el cabrerío.
Cuando el corazón serena su paso
Se me vienen a la mente el desierto,
La interminable  pampa,
Los cerros a lo lejos entorpeciendo
La mirada hacia otros valles, otros cerros.
Linda era la hora del regreso
Del cabrero guiando al ganado,
Paso lento, como las horas allí, 
Que nada, nadie tiene apuro
Donde la vida carece de bríos.
Una mujer recorre el camino
Con la cabeza gacha,
En una mano un bulto,
En la otra un taciturno crío.
Pocas con las alegrías en esos
Lugares, de pocas casas y muchos ranchos.
Pobreza, eso sí  que hay, amigo,
Hambre y frío. Escaso es el pan,
La carne, el vino.
Triste vivir por esos lares,
Triste la vida del minero,
Desolado existir el del pampino.
En su dolor, cada hombre y mujer
A veces cantan en alguna fiesta,
O en una tarde de soledad.
El charango y la quena penetran
En su sangre y por un momento
Se acercan a lo sagrado,
 A sus dioses, a la Pachamama,
Amante diosa que no los olvida.
Sí, mi amigo, que en lo más hondo
De la angustia, sabe cantar el nortino.
 


LA TARDE

La tarde de enero esparce
Sombras sobre el caserío
A la entrada del desierto.
La pampa se adormece
Lenta, como un pesado río
De lodo y escombros.
El canto de un niño se alza
En el aire como el timbre
De un campanil pueblerino.
 









Carlos Eduardo Saa, nacido en Vallenar, Chile, es un poeta de larga trayectoria, gestor cultural y tallerista en la ciudad de Valparaíso.

 http://escritor-en-baron.blogspot.com/