miércoles, 11 de enero de 2017

LA SOLEDAD DE LOS POETAS


 

 

Va mi ruta desdoblada

por la calle Serrano,

recordando poetas

y escritores que recorrieron

el puerto en busca de ternura.

 

El olvido de los soñadores

y rápido y cruel,

rompe nuestras armaduras

y nos arrastra a la locura.

 

Ennio Moltedo,

¿quién te ve hoy por

Prat, Esmeralda,

en la Plaza de la Victoria?

Eres alma errante, solitaria,

al igual que Neruda,

Sara Vial, Hugo Zambeli,

Renán Ponce, Tote España?

 

Nadie nos mira a los poetas,

somos fantasmas,

almas ocultas tras la niebla

de la indiferencia cotidiana,

del dinero, la bohemia

inculta de hoy,

y de alguna infamia.

 

Dime, Ennio, dime Pablo,

hay en el cielo de los vates

un bar donde beber

la alegría de ser maestros

de la palabra?

 

¿Están allí el Bar Alemán,

El Roland Bar, el café Riquet,

El siete Espejos, El Yaco?

Necesito saberlo, que si allá

no hay nada, servirá

de poco la muerte,

más valdría seguir

sufriendo en esta vida,

 

que poetas sin bares

ni prostíbulos

somos barco a la deriva.

 

Carlos Eduardo Saa

Cerro Barón, Valparaíso.

 

 

 

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